REMIJ 2024; 24(1)
La fiebre de Oropouche en las Américas: un desafío emergente en
salud pública.
Oropouche fever in the Americas: an emerging public health challenge.
Dr. Evaristo Delfín Álvarez Almanza
1
1 Especialista de I y II grado en Microbiología Clínica. Profesor Auxiliar. Máster en Parasitología.
Hospital General Docente “Héroes del Baire”. Isla de la Juventud. Email:
delfinalvares@infomed.sld.cu ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2725-7757
La fiebre de Oropouche es una arbovirosis zoonótica emergente causada por el
virus de Oropouche (OROV), esta enfermedad se ha convertido en una grave
amenaza para la salud pública en la región de las Américas. Durante el año 2024,
se registraron más de 12. 786 casos confirmados en 11 países, con un notable
aumento hacia áreas que no son endémicas, así como la aparición de
manifestaciones severas, que incluyen casos mortales y transmisión de madre a
hijo.
1
Las arbovirosis suponen un reto constante para los sistemas de salud en las
Américas, entre ellas, la fiebre de Oropouche, que históricamente se había
limitado a la cuenca amazónica, desplegó una expansión sin precedentes en
2024, con brotes reportados en naciones como Cuba, Bolivia y Perú, donde
previamente no se había observado transmisión autóctona.
1,2
La identificación de
casos graves, que incluyen fatalidades y complicaciones neurológicas, junto con la
evidencia de transmisión vertical que afecta negativamente a los fetos, ha elevado
la alerta sanitaria a nivel regional y global.
3,4
El virus Oropouche (OROV) se
detectó por primera vez en Trinidad y Tobago en el año 1955, este virus forma
parte del género Orthobunyavirus (serogrupo Simbu) y tiene un genoma de ARN
segmentado que facilita mutaciones y que puede incrementar su diversidad
genética y capacidad de adaptación.
3,5
Históricamente, su propagación se
restringía a áreas tropicales de Suramérica, experimentando brotes esporádicos
en Brasil, Perú y Panamá, sin embargo desde finales de 2023, se ha registrado un
aumento acelerado en su distribución geográfica, entre enero y julio de 2024, se
documentaron 12. 786 infecciones en 11 naciones, incluyendo Brasil (11. 888
casos), Panamá (501), Pe (330), Cuba (28), Colombia (26), además de casos
importados en Estados Unidos, Canadá y Uruguay.
1,2
La dispersión del OROV fuera sus áreas endémicas tradicionales se atribuye a
múltiples factores, como son:
Cambio climático: Modificación de los patrones de temperatura y
precipitación que favorecen la proliferación de vectores.
Deforestación y urbanización no planificada: Aumentan el contacto entre
humanos y vectores en áreas silvestres.
1,2
Reordenamiento genético: La emergencia de la variante OROV BR-2015-
2024, producto de reordenamiento, podría conferir ventajas adaptativas.
4,5
Distribución de casos confirmados de fiebre de Oropouche en las Américas
País
Casos confirmados
Transmisión
Brasil
11.888
Autóctona
Panamá
501
Autóctona
Perú
330
Autóctona
Cuba
28
Autóctona
Colombia
26
Autóctona
Estados Unidos
21
Importados
Canadá
1
Importado
Fuente: OMS casos importados reportados enero-julio 2024
El cuadro clínico de la fiebre de Oropouche se caracteriza por, un inicio abrupto de
fiebre alta, cefalea intensa, mialgias y artralgias, hasta un 60% de los pacientes
experimenta recaídas sintomáticas días o semanas después de la resolución
inicial, una característica distintiva frente a otras arbovirosis,
4, 6,7
si bien la mayoría
de los casos son autolimitados, se han documentado complicaciones graves:
Manifestaciones neurológicas: Meningitis, encefalitis y síndrome de Guillain-
Barré (hasta 4% de los casos que buscan atención médica).
5,7
Manifestaciones hemorrágicas: Epistaxis, gingivorragia y petequias, aunque
menos frecuentes que en el dengue.
7,8
Casos fatales: Brasil reportó las primeras muertes por OROV en 2024: dos
mujeres jóvenes previamente sanas que desarrollaron coagulopatía y falla
hepática.
1,3
Uno de los descubrimientos más significativos en 2024 fue, la evidencia de
transmisión vertical relacionada con resultados negativos en el embarazo, en
Brasil se corroboró la presencia de ARN de OROV en tejidos fetales de abortos
espontáneos y en muertes fetales, adicionalmente se registraron cuatro casos de
microcefalia en los estados de Acre y Pará, donde se encontró IgM positiva para
OROV en el líquido cefalorraquídeo,
1,3,4
aunque la relación causal directa todavía
está siendo investigada, estos resultados evocan la experiencia anterior con el
virus Zika y destacan la importancia de una vigilancia rigurosa en mujeres
embarazadas.
1,4
El OROV se mantiene en dos ciclos principales:
Ciclo silvestre: Involucra primates, perezosos y aves como hospederos
vertebrados, y mosquitos (ejemplo, Aedes serratus) como vectores.
Ciclo urbano: El humano actúa como hospedero amplificador y los vectores
principales son los jejenes (Culicoides paraensis) y, potencialmente, mosquitos
Culex quinquefasciatus.
1,5
La alta tasa de ataque en brotes urbanos (hasta 43% en
algunos estudios), y la detección del virus en semen sugieren posibles rutas
alternativas de transmisión, aunque no confirmadas.
9
La emergencia del OROV en nuevas áreas geográficas ocurre en un contexto
regional complejo, con circulación simultánea de múltiples arbovirus
(dengue, chikungunya, Zika). Esto plantea desafíos significativos:
Diagnóstico diferencial: La superposición sintomática con otras arbovirosis
retrasa el diagnóstico específico y favorece la subnotificación.
4,5,8
Sobrecarga de sistemas de salud: Los brotes pueden saturar servicios
médicos, en especial en áreas con recursos limitados.
Riesgo de establecimiento en nuevas áreas: La presencia de vectores
competentes en Estados Unidos (ejemplo, Culicoides sonorensis) y Europa genera
preocupación sobre la potencial dispersión global,
5,9
no obstante, el riesgo de
transmisión sostenida en Estados Unidos continental se considera bajo debido a
diferencias en ecología vectorial y estilos de vida.
El control de la fiebre de Oropouche requiere un enfoque integral y adaptado
a los contextos locales. Las proyecciones para su control deben considerar:
Vigilancia y diagnóstico.
- Fortalecer la vigilancia sindrómica y la capacidad de laboratorio para
detectar OROV en áreas con circulación de otros arbovirus.
- Implementar algoritmos de diagnóstico que incluyan PCR en tiempo real en
fase aguda y serología para casos convalecientes.
5,7
- Priorizar la vigilancia en embarazadas y notificar eventos adversos
gestacionales de etiología desconocida.
1
Control vectorial e investigación.
- Desarrollar estrategias de control vectorial específicas para jejenes (manejo
de materia orgánica en descomposición, criaderos).
2
- Investigar la competencia vectorial de especies locales y el impacto de los
cambios génicos en la transmisibilidad.
5
- Evaluar el papel de posibles reservorios animales en el mantenimiento del
virus.
Prevención y comunicación de riesgos.
- Promover medidas de protección personal: Uso de repelentes (DEET,
icaridina), ropa larga y mosquiteros de malla fina (<1 mm).
2,9
- Recomendar a embarazadas reconsiderar viajes no esenciales a áreas con
brotes activos.
7,9
- Desarrollar campañas de comunicación claras sobre síntomas, medidas de
prevención y potencial de recaídas.
9
En resumen, la fiebre de Oropouche se presenta como un desafío notable y
cambiante para la salud pública en América. Su propagación más allá de las
zonas endémicas habituales, la posible conexión con resultados adversos en el
embarazo y la chance de cambios genéticos requieren una reacción coordinada
fundamentada en pruebas. Resulta esencial que las naciones de la región
refuercen sus sistemas de monitoreo, destinen recursos a la investigación práctica
y elaboren planes de control ajustados a los vectores autóctonos.
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